Amigos... ¡¡¡realicé mi soñado viaje a Nepal!!! ¿Cómo expresaros los sentimientos y emociones que he experimentado? Solo deciros que estoy enamorada de ese maravilloso país y de su gente sencilla y honrada.

     En esta ocasión he vivido la experiencia con 6 viajeras más; entre ellas mi adorable hija Carmen que ha sido mi compañera en todo momento. Creo que hemos vivido los 18 días unidas y emocionadas ante nuestras vivencias compartidas. Nada más pisar Katmandú ya nos cautivó la acogida de sus gentes que pugnaban en el aeropuerto por captar nuestra atención para conseguir unas cuantas rupias por transportar "nuestras abultadísimas maletas" que iban a tope por la solidaridad de muchos de vosotros.

      El ambiente de la capital nos envolvió enseguida y después de instalarnos en el hotel, nos lanzamos a callejear por Tamel con todo el encanto que tiene. Visitamos al día siguiente  Patán una ciudad maravillosa con la huella de su antiguo rango de reino. Al  amanecer del lunes emprendimos el viaje a la montaña para convivir durante 8 días intensos e inolvidables con la familia de Meena que nos recibió con el cariño y la atención a las que nos tienen acostumbrados. Nada más llegar, acudieron multitud de personas de la zona que nos dieron su bienvenida más afectuosa y esperaron a que nuestra generosa doctora Esther las atendiera. Esther es una joven sensible, humanitaria y encantadora que además de pasar consulta a todos los que acudieron supo asesorar a Nima el joven enfermero que atiende a los 3 pueblos del valle. Mi hija Carmen también ayudaba en las consultas con su ternura y sonrisa constante. Mi sobrina Ängela ha sido nuestro apoyo con el inglés y ha disfrutado continuamente descubriendo el encanto de esas gentes que  no tienen nada o... ¡lo tienen todo! Mi hermana Mariví ha sido el alma de este viaje y se ha esforzado al máximo para cubrir todos los asuntos de los apadrinamientos, además de animarnos en todo momento con su especial humor y manera de ser. Pili ha demostrado su gran fe y entrega a los demás. Y mi sobrina Meena ha vuelto a alegrar a todos sus familiares nepalís integrándose con ellos y hablándoles en su lengua.

    Hemos encontrado a los apadrinados escolarizados, bien atendidos en sus escuelas e internados y con la esperanza de continuar sus estudios para conseguir que ese maravilloso país pueda mejorar en un futuro. Nosotros desde aquí vamos a seguir ayudándoles.

Un momento mágico y emocionante fue cuando hicimos el acto de inauguración de la clínica de Gatlang. En ese momento todos los miembros fundadores estabais allí presentes con vuestra aportación generosa. 

¡Animaros y conocerlos!  

Isabel

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